Por el artículo 33

Tras haber participado en algún debate de Twitter o Fetlife a veces pienso “pues podría escribir una entrada para el blog”. Esto me pasó hace un par de semanas. El hilo que dio lugar a la reflexión es lo de menos, porque había varios temas, así que allá voy.

El espinoso asunto del que quiero hablar esta vez es el siguiente: si en BDSM todo ha de ser consensuado por ambas partes, ¿por qué parece que hay prácticas que están asociadas de manera tácita e indisoluble a la idea de sumisión o dominación? Como si fuera uno de esos paquetes de jamón de york del Mercadona que ponen “pack indivisible”. ¿Por qué parece que si no se hacen (o te gustan) según qué prácticas se es menos XXX? (rellenar las XXX con el rol que corresponda)

Ejemplos hay muchos, a saber:

—Si no haces prácticas que incluyen dolor, no eres buen sumis@, o buen dominante.

—Si no te gusta la humillación, no eres sumis@

—Si practicas femdom, la feminización masculina, el strap-on (arnés) y la humillación son el trío vencedor. Si no lo practicas, nunca serás una buena Ama.

—Si no haces D/s, no haces BDSM.

Y así me podría tirar toda la tarde. Para empezar, podéis imprimiros en un cartel o tatuaros esta frase donde gustéis:

No existen buenos sumisos o buenos dominantes, sino personas compatibles.

Si a una mujer dominante no le gusta feminizar sumisos no será “buena” dominante para un sumiso que sí guste de esta práctica, pero podrá serlo de otro al que no, y para él podrá ser la mejor Ama del universo. Así que, si en algún momento os dicen la frasecita (“no eres buen sumis@/am@/dominante”) podéis sacar el cartelito, o directamente, dar un golpe de remo a quien os diga semejante estupidez.

Quiero centrarme en prácticas, más que en otros “mitos” o ideas erróneas sobre el BDSM, porque mi reflexión surgió, precisamente, de uno de los ejemplos que he puesto antes. Concretamente, el tercero, el del trío ganador feminización-strap on-humillación. Y sí, amig@s. Hay una conspiración judeo masónica poderosa que hace que todas las mujeres dominantes del universo gusten de hacer estas tres cosas. Y lo que es más importante: están dispuestas a hacerlas con cualquier sumiso que les escriba un mensaje privado y les diga aquello de “buenas noches, Señora. A sus pies”. Porque claro, de la misma forma, todos los sumisos del mundo mundial saben que esto es así, y también están dispuestos a ello.

Y no, mis queridos lectores y lectoras. NO.

En BDSM, al igual que en muchos otros aspectos de la sexualidad, hay mucha influencia del porno. Y el porno bedesemero crea estereotipos que pesan como losas. La imagen de la dominatrix con gorra, vestida de cuero, vinilo o látex está en la imaginación de todos, no hay que hacer ningún esfuerzo. Su actitud es la de una diosa fría, altiva e intocable, inalcanzable para el sumiso, que solo puede estar postrado a sus pies vestido con un tanga femenino, unas medias y unos tacones imposibles y balbucear “ssssíiii Ssssseñora” como un gusano arrastrado. Esta imagen puede gustar —y gusta, de hecho— a muchos sumisos y a muchas mujeres dominantes. Pero no a todos ni a todas. NO. Grabémonos a fuego esto, por favor: lo que se ve en los vídeos porno bedesemeros no es un modelo infalible a imitar. No tiene por qué gustarnos todo lo que veamos, y no somos ni menos dominantes ni menos sumisos por ello. Lo importante para que dos (o más) personas practiquen BDSM es la compatibilidad que tengan entre ellas, esto es, que cuadren lo mejor posible en gustos y prácticas.

Esto, que parece tan sencillo, a la hora de la verdad no lo es tanto. Imaginemos que una dominante, la Señora Dama Alpha conoce a sumiso beta. Hablan, y parecen entenderse. Ambos se gustan físicamente, a él ella le parece imponente y, lo más importante, le inspira confianza. A ella él le parece educado y agradable, tienen muchos gustos en común, misma música, mismos gustos literarios o cinematográficos… Pero ay. Dama Alpha es sádica, mucho. Es con lo que más disfruta, por encima de todo, lo que más le excita en el mundo es provocar dolor. Y sumiso beta no es nada masoquista. A duras penas soporta diez azotes seguidos con una fusta. ¿Qué sucedería si tuvieran una sesión? Se podrían dar dos situaciones:

  1. Dama Alpha se adapta a la tolerancia al dolor de sumiso beta. Resultado: Dama Alpha queda frustrada, la sesión no ha sido satisfactoria para ella.
  2. sumiso beta le dice a Dama Alpha que puede darle lo suyo y lo de su prima, que le entrega su dolor a ella porque lo desea. Resultado: sumiso beta no puede soportarlo y acaba diciendo la palabra de seguridad. Dama Alpha, además de estar toda la sesión tensa y preocupada, se siente fatal, porque él ha cedido por ella, teme haber sobrepasado sus límites y haberle hecho verdadero daño. sumiso beta también se siente fatal. Realmente, el dolor ha sido muchísimo, demasiado, pero no haber podido “aguantar” para complacer a Dama Alpha le duele más que los varazos.

Qué putada, ¿verdad? Dos personas compatibles en muchísimas cosas, importantes todas, sí, pero no en gustos bedesemeros. Es muy complicado encontrar a personas agradables, sensatas y que nos gusten en un amplio espectro de aspectos. Pero si no se cuadra en gustos y prácticas bedesemeros, la cosa estará avocada al fracaso, más tarde o más temprano. Al menos, en los más importantes, como es el caso de Dama Alpha y de sumiso beta. Ni ella tiene que ceder y dejar de lado su faceta sádica, ni él soportar un dolor que no puede dar, aunque lo desee. Mejor que queden como buenos amigos y vayan al cine, a tomar una copa o al teatro. Estaría igual de mal que ella tratara de manipularle y conseguir que sesionen, aún sabiendo que cederá por agradarle, como que él le dijera a ella que no pasa nada, que todo está bien. La cosa acabaría regular o mal de cualquier forma, y no hay término medio que pueda arreglarlo. No son compatibles, no van a cuadrar jamás en gustos, y es algo que deben asumir cuanto antes, por duro que sea.

Volviendo a lo que decía al principio, no hay que hacer nada de manera forzada. Absolutamente nada. No dejéis que os digan que no sois buenos sumisos/dominantes por no hacer (o hacer) determinada práctica. En BDSM todo se ha de consensuar y hablar antes de hacer nada, y es necesario ser compatibles en gustos y prácticas con la persona o personas con las que vayamos a hacer BDSM. Nadie ha de hacer nada de manera forzada. Ni por el artículo 33 ni por el 87. Compatibilidad es la clave.

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