Stop (in the name of love): la palabra de seguridad en BDSM

Entre los diez o quince temas más controvertidos del BDSM uno de ellos sería este. Para algunas personas el uso de la palabra de seguridad es imprescindible, sea como sea la relación y el tipo de juego, y otras defienden que su uso no es necesario si existe un buen conocimiento de la persona con quien se está. Bien, aquí tenemos un buen charco, y ya sabéis que me encanta meterme en ellos. Además, nunca lo había tratado aquí, en el blog, así que me arremango, vamos allá.

¿Qué es la palabra de seguridad?

En el contexto de una sesión, es un mecanismo de seguridad que permite detener la práctica del BDSM de manera inequívoca, incluso cuando se «juega» a algo extremo, como es el caso de determinados juegos de ‘roleplay’ (secuestro, violación, interrogatorio, humillación extrema…). Si se dice determinada palabra, que nunca debería ser «para» «detente» o «no», precisamente porque en muchas ocasiones dentro de la propia práctica BDSM se «juega» con ese «no» o «no quiero» y pasa a formar parte de la dinámica. El juego debería terminar de inmediato al decir la palabra o hacer el gesto que se haya acordado.

De manera tradicional el uso de la palabra de seguridad se reservaba a la persona que estaba en la posición ‘bottom’, o en rol sumiso. Pero en realidad cualquiera de las partes puede usarla en caso de considerarlo necesario.

¿Qué características debería tener? ¿Vale «supercalifragilísticoespiralidoso» xD?

No xD. Cuando pienses en una palabra de seguridad ten en cuenta que, de tener que usarla se hará en una mala circunstancia, por eso debería poder ser recordada de inmediato y pronunciarse bien. Por eso debería ser corta y sencilla. Dejemos los cabronismos para otras cosas xD.  

Como he dicho antes, la palabra debe ser distinta a «para» o «no», por las características de la práctica BDSM. Como teóricamente debería ser corta y fácil de recordar muchas personas usan «rojo». La trilogía ‘Cincuenta sombras de Grey‘ popularizó el uso de esta palabra, por ser la que usan los protagonistas de la novela, pero se puede usar cualquiera. A mí, por ejemplo, me gusta usar nombres de ciudades ¿Adivináis ahora por qué mi novela se llamará ‘Berlín‘? 😉

Bien, pues ya estaría. Tenemos una palabra y vamos a tener una sesión estupenda. Es bueno recordar antes de empezar cuál es. En caso de ser necesario cualquiera de las dos partes que intervienen la diría y, en ese caso, la acción se detendría inmediatamente y se hablaría sobre lo que ha ocurrido.

El semáforo

A algunas personas les gusta, además de la palabra para detener completamente la sesión, tener otra para aminorar el ritmo o la intensidad de la práctica. Es lo que se suele llamar «el semáforo»: si la palabra de seguridad es «rojo», la que serviría para ralentizar el ritmo o avisar de que algo está empezando a sobrepasar a la persona sería «amarillo». En mi caso podría ser el nombre de otra ciudad del mismo país, por ejemplo, «Colonia».

El gesto de seguridad

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones durante la práctica del BDSM la persona ‘bottom’ o sumisa está amordazada, por lo que decir una palabra de seguridad resulta imposible. Para este caso se usa el gesto de seguridad, que puede ser, por ejemplo, darle un objeto, que lo tenga en las manos y lo deje caer si quiere detener la sesión. Si la persona está atada y amordazada, sería un gesto o movimiento que pueda hacer, según las circunstancias en las que se encuentre (parpadear repetidamente, por ejemplo, o guiñar fuerte los ojos). En estos casos es muy importante la vigilancia constante de la persona ‘top’ o dominante, y ante la menor duda, parar de inmediato. Y nunca, nunca, nunca hay que dejar sola y sin vigilancia a una persona atada. Un momentito vale, para jugar con la sensación, pero controlando en todo momento. Responsabilidad, por favor…

Controversia sobre la palabra de seguridad

Todo lo que acabo de contar suena sensato, ¿verdad? Bien, pues en la práctica no siempre se hace. ¿Cómo? ¿Todo el rollo que nos acabas de enchufar para que ahora nos digas que en la práctica no se usa la palabra de seguridad? Ya te vale, seisCuerdas… Pues sí, mis apreciados lectores, en efecto. Hay gente que no usa la palabra de seguridad como tal. Fijaos en que he escrito «como tal» y lo entrecomillo, es decir, no usan un «rojo» o un «Berlín» para detener la sesión, pero sí otros mecanismos para asegurarse de que todo está yendo correctamente, como por ejemplo preguntar a la persona si se encuentra bien cada cierto tiempo. O simplemente, si para las características de las sesiones que tienen o las prácticas que hacen les basta con un simple «para» o «no«, las palabras que antes he dicho que nunca se han usar, pueden hacerlo. En esto no hay un manual de instrucciones, y a cada practicante de BDSM le va bien una cosa, dependiendo de lo que se haga. No es lo mismo una sesión de ‘spank’ de intensidad media que una donde haya degradación y humillación extrema. Por eso, cuando muchas personas afirman que ellos no usan la palabra de seguridad habría que preguntarles qué prácticas realizan, y desde luego, jamás se debe despreciar ni burlarse de que otras personas usen un mecanismo de seguridad que funciona para otras prácticas o formas de juego.

También hay quien afirma que «si se conoce bien a la persona el uso de la palabra de seguridad no es necesaria». Bien, me gustaría haber visto a esas personas en su primera sesión con esa otra a la que afirman «conocer tan bien». Digo yo que siempre hay una primera vez para todo, y por muchos cafés y conversaciones que se tomen o se tengan, hasta que no recibes veinte azotes seguidos no sabes lo que duele, ni tiene por qué doler siempre igual. Tampoco me vale el «yo lo pruebo todo antes de hacérselo a mi sumis@». ¿Y qué? ¿Acaso eres tú tu sumis@? ¿Todas las pieles y todos los cuerpos reaccionan igual ante un estímulo doloroso? Ya te lo digo yo: NO. Hay quien se toma la sopa ardiendo y hay quien necesita que esté medio fría para poder llevarse la cuchara a la boca, ¿por qué a veces cuesta tanto comprender este concepto? No lo sé, pero lo que hace falta es ponerse en el lugar del otr@. Empatía, algo de lo que demasiadas personas carecen y no saben ni a qué huele.

Por otro lado, hay quien dice ‒con todo su papo/huevos‒ que [sic] «el hecho de usar una palabra de seguridad es una terrible manipulación de la persona sumisa hacia la dominante [‘top from the bottom‘, dominar desde abajo], que anula toda la capacidad de dominar que alguien pueda tener y que debe ser el o la dominante quien determine si se para o no».

Ajá.

Bueno, pues vale. ¿Mi consejo? Huid (insensat@s) de quien diga esto. O por lo menos, no os pongáis en sus manos, que luego vienen los disgustos. Pero seisCuerdas, ¿y qué pasa con el ‘consensual non consent’, el consentimiento tácito de que no haya una palabra de seguridad? Pues que ya es una manera de consensuar, aunque, bajo mi punto de vista, debería reservarse para aquellas relaciones muy consolidadas y con un gran conocimiento entre las personas que formen parte de ella. Y aún en ese caso hay maneras de parar si es necesario, de la forma que esas personas determinen.

Entonces, ¿cuándo es aconsejable el uso de la palabra de seguridad como tal?

Siempre es aconsejable, aunque después no resulte necesaria. De hecho, lo deseable y conveniente es que no haya que decirla ni que haya que parar y que la persona ‘bottom‘ esté dentro de sus límites. No sale sarpullido, en serio, y oye, si nos da un chungo en medio de la sesión a cualquiera de las personas que participan siempre se podrá parar en seguida. Un chungo nos puede dar a cualquiera, se lleve el tiempo que se lleve y aunque se conozca muy bien a la otra persona: una lipotimia, un infarto, un ictus o un doloroso tirón muscular. Y tener una manera para informar rápidamente a la otra persona de que algo va mal SIEMPRE es aconsejable. Vale, qué mal rollo. Pero, por si acaso, no está de más.

Para determinadas circunstancias o prácticas creo que es imprescindible siempre el uso de una palabra de seguridad inequívoca y distinta a «para» o «no». Por ejemplo:

  • Cuando se juega con alguien las primeras veces o se le está conociendo.
  • En prácticas especialmente peligrosas: degradación, humillación y ‘roleplay‘ extremo, bondage, shibari…
  • Personas muy sádicas o muy masoquistas.
  • Para esas personas ‘bottom’ a las que les gusta jugar con el «para» o el «no«. Haberlas ‘haylas‘, y no son pocas.

En otras prácticas, la manera de detener la sesión puede ser otra, con un «para» o un «no» combinado con preguntar y asegurarse de que la otra persona se encuentra bien podría resultar suficiente. Lo que resulta imprescindible en estos casos es hacer saber que existe la posibilidad de parar y la manera de hacerlo.

Las malas prácticas relacionadas con la palabra de seguridad

Ah, amigos. El BDSM es complejo, y las personas lo somos más todavía. ¿Puede existir un mal uso o malas prácticas relacionadas con la palabra de seguridad? No debería, puesto que lo que está en juego es la integridad física o psicológica. Pero sí, existen ¿A qué me refiero con «malas prácticas»? Enumeraré algunas que me parecen peligrosas, tanto desde el lado ‘top’ o dominante como desde el lado ‘bottom’ o sumiso:

Desde el lado ‘top’ o dominante:

  • Burlarse de la persona ‘bottom’/sumisa por querer tener una palabra de seguridad. [Esto es tarjeta roja y expulsión].
  • Burlarse o menospreciar a la persona ‘bottom’/sumisa por usar la palabra de seguridad. [Esto también].
  • Usar en el juego el «¿me vas a decir la palabra de seguridad? ¿No vas a aguantar por mí?« y similares. La palabra de seguridad es sagrada. Otra cosa es el «aguanta un poco más por mí» cuando se sabe a ciencia cierta que la persona puede hacerlo. Pero el mecanismo para parar es impepinable y con eso no se juega. Y con la capacidad de entrega o el orgullo de la persona sumisa está muy feo jugar, es fácil cagarla, así que mi consejo, amigo piscis, es que no lo hagas.
  • Enfadarse porque la persona ‘bottom’ use la palabra de seguridad, o mostrarse pasivo/agresivo: «no sé, tú sabrás lo que has hecho» [a la menor oportunidad, salir corriendo bien lejos del lado de esa persona dominante].
  • Castigar a la persona ‘bottom‘ por haber usado la palabra de seguridad [pies, para qué os quiero. Si te lo hacen, ni se te ocurra sentirte culpable, porque, repite conmigo, NO ERES TÚ quien ha hecho las cosas mal].
  • Enfadarte porque la persona ‘bottom’ ha usado la palabra, o ha querido parar, y tú «sabes» que lo que le estabas haciendo «no duele tanto» o «es que es un/a quejica», etc. Primero, no todo el mundo siente las cosas igual ni tiene la misma sensibilidad, y segundo, quizá lo que pasa es que no sois compatibles, si esa persona siempre para el juego y a ti te parece que «no es para tanto». Sentaros y hablad con sinceridad.
     
  • Abandonar a la persona ‘bottom’ después de que haya usado la palabra de seguridad, mandarle a su casa, dejar de hablarle o castigarle con el silencio. [Tarjeta roja y expulsión, de nuevo].
  • Decirle a alguien que «no es un/a buen/a sumis@» si usa la palabra de seguridad. Los chantajes emocionales no nos gustan nada nadita en este blog, y damos un golpe de remo a quien osa pronunciar esas palabras, quien avisa no es traidor…
  • No hablar después de que alguien haya dicho la palabra de seguridad, hacerlo deprisa o posponerlo. Tu responsabilidad como parte ‘top’ es asegurarte de que la persona que ha decidido ponerse en tus manos se encuentra bien, y si ha dicho la palabra es porque algo ha ido mal. Habla, coño, comunícate y aprende a hacerlo de una manera correcta. No dejes las cosas a medio hacer. El BDSM es un «juego» serio, y tienes que ser responsable, porque se pueden tocar resortes que hasta la otra persona puede que desconozca o de los que no es consciente, por ejemplo, una bofetada que le recuerde a una mala experiencia en el pasado, llamarle de determinada manera, un insulto, etc. A esto se le llama ‘trigger‘ (se traduce como «gatillo», o «resorte» del inglés) y es justamente eso, algo que desencadena un recuerdo doloroso o una experiencia traumática pasada y enterrada en los recovecos de la mente.

Desde el lado ‘bottom’ o sumiso:

  • No usar la palabra de seguridad cuando realmente no se puede más porque se quiere «entregar» todo a la persona ‘top’ o dominante. Si le dices a tu dominante que la situación te ha superado, o se percata de ello, se va a sentir fatal, aunque lo hagas por él/ella. Si no puedes más DE VERDAD o no te sientes bien, di la palabra o que pare. La persona ‘top’ necesita saber que lo harás para poder estar tranquil@. Querer «aguantar» o darlo todo por tu dominante y que «esté orgullos@» de ti es algo que ha sentido toda persona que se sienta sumis@, pero te aseguro que tu dominante prefiere mil veces que estés bien a que te sientas sobrepasado o mal. Ya se siente orgullos@ de ti y le encantas, así que quítate de la cabeza el mito de soportar más de lo que puedes «por entrega». ¡No y mil veces no!
  • Dejar toda la responsabilidad de parar la sesión en manos de la persona dominante. Ni es Dios ni adivin@, no puede saber qué te pasa por la cabeza o qué le ocurre a tu cuerpo, y los desequilibrios químicos (el famoso ‘subspace’) son frecuentes si la sesión es intensa. Te pones en manos de alguien en quien confías a ciegas, pero, insisto, esa persona es humana y puede no darse cuenta de algunas cosas, por mucho que te quiera y se preocupe por ti. No dejes en manos de nadie tu bienestar, por mucha entrega que quieras dar o seas el o la esclav@ del año. ¿Has visto ‘El juego de Gerald‘? Pues eso…
  • Decir constantemente las palabras «para» o «no» y desconcertar a la persona ‘top’. Si nos gusta jugar de esa manera, lo mejor es decirlo antes de empezar la sesión, escoger una palabra inequívoca y usarla solo en el caso de que se quiera parar realmente. De esta forma la persona ‘top’ estará más segura.
  • Jugar con el «¿a que te digo la palabra de seguridad?» Si quieres decirla, la dices y la sesión se para, pero no se juega con ella, por muy ‘brat’ o muy ‘primal’ que se sea. Precisamente para juegos de este tipo se usa la palabra de seguridad, así que el ‘brateo‘ ‘pa otras cosas…

Si tienes poca experiencia y te apetece leer algún ejemplo de cómo usar la palabra de seguridad «en la práctica», puedes leer los relatos ‘Para mí‘ o ‘Don’t Call It Love‘. Te quedará mucho más claro e igual, de paso, sacas alguna buena (mala) idea… 😝 😈

Y con esto y un café, que ya está bien, nos vemos en la siguiente entrada polémica. Como decían Los Rodríguez «me gustan los problemas, no existe otra explicación» 😉

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